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29 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 4:02 PM
Puntos de vista 5 Junio 2013
Comentarios 2 - último digitado en 6 Jun a las 6:14 PM
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La nacionalidad
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Félix Bautista

El tratamiento jurídico de la nacionalidad dominicana se remonta a diciembre de 1821, cuando José Núñez de Cáceres proclamó la Independencia de la parte Este o Española de la isla de Santo Domingo. Este acontecimiento histórico denominado “Independencia Efímera”, configuró en su Acta Constitutiva, en los artículos 9 y 10, quienes podían ser considerados dominicanos.

En el año 1844 se aprueba la Constitución de la República Dominicana y su Título III, Capítulo 1, trata “De los dominicanos” y dice el artículo 7, que: “Son Dominicanos: Primero: Todos los individuos que al momento de la publicación de la presente constitución, gocen de esta cualidad; Segundo: los nacidos en el territorio de la República Dominicana de padres dominicanos, y habiendo emigrado, vuelvan a fijar su residencia en ella; Tercero: Todos los hispano-dominicanos y sus descendientes que, habiendo emigrado por virtud de los cambios políticos, no hayan tomado las armas contra la República ni la hayan hostilizado de modo alguno, y vuelvan a fijar su residencia en ella. Cuarto: Todos los descendientes de oriundos de la parte española nacidos en países extranjeros que vengan a fijar su residencia en la República”.

En nuestra evolución constitucional, la adquisición de la nacionalidad se ha vinculado siempre al nacimiento en el territorio, a la consanguinidad y la naturalización.

Las legislaciones en materia de adquisición originaria de la nacionalidad pueden ser reducidas a tres sistemas distintos: el sistema fundado en el Jus Sanguinis, que se determina por la filiación; el sistema Jus Soli, también llamado de la territorialidad, por estar determinado por el lugar del nacimiento; y el sistema mixto, que combina los sistemas enumerados.

En América, tal como señalamos, el Jus Soli fue el sistema adoptado por las colonias independizadas de las metrópolis europeas, especialmente España y Francia, como consecuencia de la Revolución Francesa de 1789. La razón era fundamental, los incipientes estados tenían que considerar como nacionales a los nacidos en su territorio, ya que en caso contrario no aumentarían suficientemente su población.

Actualmente, el sistema que prevalece en la legislación dominicana es mixto, donde se combinan el jus solis y jus sanguinis.

La nacionalidad es un derecho humano fundamental y representa el vínculo jurídico, social, político y económico que enlaza a una persona con un determinado territorio, convirtiéndola  por efecto del nexo, en un sujeto titular de derechos. De igual forma,  es uno de los atributos de la personalidad inherentes a todo ser humano, visto en su propia individualidad o dentro de un colectivo, y tiene condiciones específicas y únicas, como son un nombre o razón social de la compañía; la capacidad para ser sujeto de derecho, deberes y obligaciones; el domicilio, el estado civil, el patrimonio y la nacionalidad. Estos atributos son inalienables, imprescriptibles e irrenunciables.

El marco jurídico para la adquisición de la nacionalidad dominicana se configura con instrumentos internacionales y normativas internas que se sujetan a la autodeterminación y soberanía nacional.

En el plano internacional, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en su artículo 15 establece que el derecho a una nacionalidad y esta no puede ser rescindida arbitrariamente. Por supuesto, la nacionalidad puede ser voluntariamente adquirida mediante el proceso de la naturalización.

De igual manera, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, votada por la OEA, en el mismo año, proclama en el artículo 19 que “Toda persona tiene derecho a la nacionalidad que legalmente le corresponda y el de cambiarla si así lo desea por la de cualquier otro país que esté dispuesto a otorgársela.”

El Artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño dispone que: El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derechos desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad; de igual modo establece que los Estados partes velarán por la aplicación de estos derechos de conformidad con su legislación nacional y las obligaciones que hayan contraído en virtud de los instrumentos internacionales pertinentes en esta esfera, sobre todo cuando el niño resultara de otro modo apátrida.

En el mismo plano, el Artículo 24.3 del Pacto Internacional de derechos Civiles y Políticos de 1966 dispone que “Todo niño tiene derecho a adquirir una nacionalidad”; y por último,  el  artículo 20 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) de 1969, uno de los tres pilares del sistema regional de defensa de los derechos humanos, dispone que: “1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. 2. Toda persona tiene derecho a la nacionalidad del Estado en cuyo territorio nació, si no tiene derecho a otra. 3. A nadie se le privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla”.

Otro tema que ha sido tratado en el escenario internacional es la ausencia de nacionalidad para determinados grupos humanos que pudieran derivarse por determinados conflictos de leyes.  En este sentido, el método más efectivo para evitar el surgimiento de casos de apatridia es asegurar el acceso a la nacionalidad al momento del nacimiento, como lo dispone el articulo1 de la Convención de 1961 para Reducir los Casos de Apatridia.

La Constitución dominicana establece en el art. 18 el derecho a ser dominicano a: a los hijos de padres dominicanos, aún hayan nacido en el extranjero; a todos los reconocidos como tales antes de la vigencia de la norma fundamental; a los nacidos en el territorio nacional, salvo hijos de miembros de legaciones diplomáticas, consulares, extranjeros en tránsito o residan ilegalmente en el país; a los cónyuges de los dominicanos y las personas naturalizados legalmente.

La ley No. 285-04 y su reglamento de aplicación, sobre Migración,  es la norma que ordena y regula los flujos migratorios en el territorio nacional, tanto en lo referente a la entrada, permanencia y la salida, de personas en el territorio dominicano.  Los temas relacionados con la nacionalidad casi siempre resultan controversiales y a veces contradictorios con los tratados internacionales y las legislaciones locales vigentes.   

El juez constitucional, como intérprete último de la Norma Fundamental o la Corte Interamericana, como órgano jurisdiccional del Sistema Americano de Defensa de los Derechos Humanos, son responsables de armonizar el alcance y aplicación de las normas, siempre pensando en lo más favorable al ser humano.

COMENTARIOS 2
Comentó: Veaney
De: República Dominicana
Todopoderoso señor es Don Dinero, que hasta pretende darnos cátedra de la nacionalidad.

Ameeeeeeeen. Oh Dios !
5 Jun 2013 7:40 AM
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Comentó: master1
De: Italy
Señor Félix "el gato" Bautista, ahora expliquenos como consiguio su fortuna.
6 Jun 2013 6:14 PM
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