Ha sido una constante de nuestra historia la falta de un adecuado mantenimiento de nuestras obras públicas, cuyas construcciones y mantenimiento le corresponde al Estado Dominicano. Como resultado de esta indolencia hacia las obras ejecutadas con fondos públicos, hemos pagado un alto precio por no aceptar que más vale una solución integral que las constantes pérdidas que ocasionan los “parches” con los que queremos remediar las situaciones provocadas por fenómenos naturales, tales como la reciente Tormenta Tropical Isaac.
Veamos el caso de los puentes que cruzan cañadas y ríos. ¿Cuántas veces hemos reparado aproches de puentes para que continúen en servicio hasta la próxima ocurrencia de una crecida anormal? Lo indicado en estos casos sería extender el vano del puente para permitir el paso de las futuras crecidas, en lugar de crear una especie de presa de tierra, con un relleno ejecutado muchas veces bajo el apuro de una emergencia. Si desde un principio, durante la etapa de diseño del puente, se hubieran realizado los estudios pertinentes y se hubieran tomado en cuenta los caudales máximos a esperarse durante la vida útil de la obra, se evitarían en gran medida los daños y costos asociados a la incomunicación terrestre por causa de un puente sin paso.
Al igual que los puentes, nuestras carreteras padecen de la falta de visión y mantenimiento preventivo requeridos por las obras físicas que se deterioran con el uso y el paso del tiempo. Los costos de mantenimiento adecuado de una red vial son siempre inferiores a los costos de reconstrucción y/o rehabilitación que se generan cuando el deterioro sobrepasa los límites de un mantenimiento planificado y adecuado. Los costos de mantenimiento rutinario suelen 10 a 15 veces menores que los de reconstrucción y/o rehabilitación. En los casos de mezclas y tratamientos asfálticos, las diferencias son de mucho mayor alcance, llegando a ser hasta 25 veces menos costosas cuando se gestionan con mantenimiento preventivo.
Existen estudios y propuestas que cuantifican según la clase de vía - Primarias (Troncales), Secundarias (Regionales) y Terciarias (Locales) - lo que se requeriría en costo y tiempo para reconstruir y rehabilitar las obras viales deterioradas, e igualmente, para las que necesitan de un mantenimiento preventivo y periódico por estar en buenas condiciones.
Debido a la falta de mantenimiento preventivo, en la actualidad, la gran mayoría de nuestras principales vías requieren ser reconstruidas y/o rehabilitadas. Con la capacidad instalada que poseemos, es factible emprender un plan de rehabilitación y reconstrucción nacional de carreteras para que, al cabo de pocos años, estemos en condiciones de mantener nuestras vías con mantenimientos periódicos de mucho menor coste para el erario público y los bolsillos de los contribuyentes.