SANTO DOMINGO.- El turismo dominicano presenta una serie de problemas que debe afrontar para ser sostenible y competitivo. Los beneficios que genera el modelo implementado no llegan a la población local, debido a la exclusión social existente en los principales polos turísticos del país. Miguel Ceara Hatton, encargado de Desarrollo Humano del Programa de Nacionales Unidas (PNUD), en un informe presentado en Santiago, revela que el crecimiento de las riquezas turísticas en las zonas norte y este no ha beneficiado a la población que allí reside, específicamente en Puerto Plata y La Altagracia.
Ceara Hatton indica que la situación de miseria en estas provincias es peor a la del promedio nacional. El índice de pobreza en Puerto Plata es de 12.3%, las probabilidades de morir son de 10% y la población sin acceso sostenible a aguas mejoradas representa un 16%.
Mientras que la pobreza en La Altagracia alcanza el 17.2%, la probabilidad de morir es de 15% y la gente sin acceso a agua potable, 36%, según el documento.
La exclusión no es solamente económica, sino también de uso de la playa, debido a las privatizaciones para construir complejos hoteleros. El economista advierte también sobre el manejo inadecuado que se le ha dado a los recursos naturales, lo que ha impedido garantizar la calidad de vida de las personas.
“El impacto del huracán Jeanne en 2004 se debió al manejo inadecuado de las aguas, hoteles construidos en humedales, manglares destruidos e interrupciones de los flujos de agua naturales”, revela Hatton al presentar los daños del medio ambiente.
El informe advierte, además, que el modelo conduce al dominio monopólico de los touroperadores, fuerte carga de deterioro ambiental de los destinos, escasa regulación estatal, creciente inseguridad ciudadana, facilidades turísticas concebidas a espaldas de las comunidades y de la cultura nativa, existencia de un producto turístico homogéneo, poca diversificación de la oferta, escasez del capital social, una tendencia de competir más por precio, pocas actividades culturales y de entretenimiento para completar la oferta hoteleras y el predominio de enclaves, desarrollo turístico concentrado en las costas y los hoteles de gran tamaño dominan la oferta habitacional.
Patrimonio
El experto refiere en su informe que la campaña turística “República Dominicana, inagotable” puede revertirse, ya que la huella ecológica genera un déficit de 0.8 hectáreas (12.7 tareas). “Hay 0.8 hectáreas por habitante disponible, pero cada dominicano requiere 1.6 por habitantes. Requerimos el doble del territorio con que cuenta el país. Nos estamos comiendo muestro patrimonio”, revela Hatton.
Miguel Ceara Hatton presenta este informe en un encuentro denominado “Todos bajo un mismo techo”, celebrado el fin de semana en Santiago, con la finalidad de incentivar la competitividad y sostenibilidad del turismo dominicano.
Este proyecto fue elaborado por la Agencia para el Desarrollo de los Estados Unido (USAID) y organizado por la Alianza Dominicana para el Turismo Sostenible, con el apoyo del Consejo Nacional de Competitividad y la Secretaría de Turismo.
El subdirector de USAID, William Brands, explica que el proyecto de Alianza Dominicana para el Turismo Sostenible cuenta con unos RD$850 millones, de los cuales esta entidad aporta RD$425 millones.
Los diferentes sectores participantes entienden que el programa contribuirá a generar mayores beneficios económicos para las pequeñas y medianas empresas del sector, para mejorar la satisfacción del turista y la imagen internacional de la República Dominicana.
Se proveerá asistencia técnica y fondos para apoyar iniciativas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las comunidades y la incorporación de los recursos naturales, históricos y culturales del país.